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24/04/2014 | Un equipo de periodistas (www.diasporas.es) trabaja desde el pasado otoño en una serie de documentales que pretenden retratar la situación de los nuevos emigrantes del sur de Europa y el contexto social de los países a los que se dirigen. 

Londres | Susana García | X-Pressed | Foto: Ferran Barber
La primera entrega de esta serie de producciones audiovisuales está dedicada a Escandinavia. Tras pasar medio año en Suecia, el promotor de la iniciativa Ferran Barber, y una de las responsables de la campaña de financiación puesta en marcha en Goteo por The Ragged Army*, Nuria Oliva, avanzan algunas de las conclusiones del documental en esta entrevista *. 

¿Qué es lo que les inspiró a comenzar este proyecto?
Nuria Oliva. No hay información suficiente acerca de los nuevos expatriados que suben al sur de Europa a causa de la crisis. Y la que hay, suele aparecer fuera de contexto, o es muy superficial. Queríamos retratar a los “exiliados” en sus países de destino. Ni en España nos enteramos de qué sucede en el Norte, ni en el Norte conocen las causas y el alcance humano de los recortes estructurales.

¿Por qué eligieron Suecia como primer destino?
Nuria O. Primero, por cuestiones logísticas. También porque es un buen ejemplo del modo en que Europa se ha adueñado del discurso sobre la emigración de la Extrema Derecha.
Ferran Barber. Nos interesaba el clima social que ha permitido que todos esos movimientos nazis cobren fuerza en Suecia. En nuestra opinión, ellos no son el problema, sino una manifestación del mismo. En Suecia, hay un problema de xenofobia estructural que penetra instituciones como la policía, sólo que mucha gente no lo sabe.

Muchas de las cosas que ustedes están diciendo acerca de Suecia contradicen todos los clichés sobre esa Escandinavia modélica de la que siempre hemos oído hablar.
Ferran B. Existen estereotipos positivos que se transmiten por repetición para bien o para mal y que terminan configurando la imagen de un país o una sociedad. Lo que mucha gente está descubriendo ahora es que muchas de esas postales idealizadas de esa Suecia modélica y esa tierra de provisión no se ajustaban plenamente a la realidad.

¿Y qué opinan los suecos sobre sus puntos de vista?
Nuria O. A algunos nacionalistas, les parece una intromisión. Claro que también les molestó a los chovinistas españoles que la UE llamara la atención del Gobierno de Rajoy por lo que sucedió con los africanos en Melilla.
Ferran B. Nuestros amigos suecos saben que nuestro trabajo no va dirigido ni contra su país ni contra sus sociedades. Estamos interpretando lo que vemos desde nuestro punto de vista y muchos valoran las opiniones “más outsiders” porque a menudo los árboles te impiden ver el bosque.

Teniendo en cuenta que a los inmigrantes europeos no pueden ser considerados “sin papeles”, ¿qué mecanismos de disuasión usa Suecia frente a la inmigración no deseada?
Nuria O. En cierto modo sí se les puede considerar “sin papeles”, o al menos, “sin los papeles correctos” para llevar una vida normal. El Gobierno sueco impone un montón de trabas burocráticas a los demandantes extranjeros de empleo. No te dicen que no vayas pero te ponen tantos problemas que en la práctica, están cerrando el acceso de trabajadores comunitarios a su mercado de trabajo.
Ferran B. Suecia tiene uno de los sistemas legales europeos más hostiles a la emigración de comunitarios. La generosidad que Suecia ha demostrado aceptando “cupos de refugiados” enmascara la verdadera orientación de sus políticas con los emigrantes económicos procedentes de Europa, mucho más duramente reguladas que las de España, Alemania o Inglaterra, por poner algún ejemplo.

¿Ha cambiado la tolerancia al inmigrante en Suecia desde que empezó la crisis europea?
Nuria O. Digamos que hay un problema estructural de xenofobia que la crisis ha empeorado.

Entonces, ¿también la crisis ha afectado al norte de Europa?
Ferran B. Suecia no ha sufrido la crisis financiera global del mismo modo que los países del entorno mediterráneo, pero también hay mucha gente en dificultades. El índice de desempleo entre los jóvenes se acerca al 25 por ciento, lo que explica que uno de cada cuatro emigrantes extranjeros en Oslo sea de origen sueco. Es curioso, pero cuando le preguntamos sobre ello a un responsable del Gobierno nos dijo que en realidad se iban a trabajar a la construcción por su espíritu aventurero. ¿Le suena? Jóvenes y aventureros. Fue el mismo argumento que utilizó el Gobierno español para describir el perfil de los españoles que abandonaban el país en busca de un empleo.

En la mayoría de los casos los medios de comunicación omiten las verdaderas causas de la crisis. Tampoco se muestran los verdaderos efectos de los recortes en los países más afectados por la recesión. Nos tienen, podríamos decir, en espacios estancos de información, que dificultan el análisis global de los acontecimientos…
Ferran B. Sí, así es. De una parte, tenemos a una Europa del sur hipnotizada por las imágenes idealizadas de una Escandinavia que no existe o sólo existe en parte. Y de otra, una Europa del Norte a la que sólo alcanzan las noticias del desastre mediterráneo como un tsunami humanitario.

¿Qué información está llegando a Suecia sobre la crisis en los países del sur?
Nuria O. Tiene cierta presencia, pero de una forma un poco fragmentaria.

Ferran B. Sí, suelen quedarse en las anécdotas.
Nuria O. Se sirven las noticias como si lo sucedido en Grecia o en España fuera el resultado de la explosión del Teide o el Vesubio. Hay cierta tendencia a sugerir que tenemos lo que nos merecemos por corruptos e indolentes.
Ferran B. También ha habido gestos solidarios, como el de la dramaturga sueca Astrid Menasanch. Astrid tuvo la gentileza de pedirle a la Prensa de su país que informara de la involución política que sufría España y de la deriva hacia el autoritarismo que estaba sufriendo el Gobierno del Partido Popular. Ella lo comparaba a lo sucedido en Kärrtorp. Hace poco, la comisaría europea de Interior, la sueca Cecilia Malstrom, llamó la atención del Ejecutivo de Rajoy por lo sucedido en Melilla. Muchos lo celebramos porque nos avergonzamos de lo que ha pasado allí.

¿Van a reflejar esa desinformación sistemática e intencionada por parte de los mass media?
Nuria O. La gente está más ávida de testimonios escandalosos de abusos a españoles que de un análisis verdaderamente profundo de lo que sucede. Vivimos en la cultura del “tweet” y los 140 caracteres. Informar correctamente es el mejor modo de plantarle cara a esa desinformación, claro que no es fácil considerando las condiciones en las que desarrollamos nuestro trabajo. Necesitamos el apoyo de la gente para seguir haciendo esto.

¿Cuáles serían las diferencias en la percepción de la inmigración en Suecia y España?
Nuria O. La percepción de estas dos sociedades no es tan distinta. En España no han surgido grupos nazis tan populares, pero la xenofobia es también un problema y la recesión está siendo una cura de humildad para mucha gente.
Ferran B. Es difícil establecer comparaciones porque yo diría que Suecia está enferma de corrección política. La corrección política no expresa siempre actitudes sinceras. De hecho, hay un cierto puritanismo en esa corrección, como si fuera una nueva religión secular nacida del luteranismo precedente. Los españoles son mucho más comunicativos, para bien y para mal. El desastre es siempre más visible entre la gente que lo airea.
Nuria O. Suecia tiene muchos problemas para integrar multiculturalmente a sus minorías porque algunas personas son a menudo impermeables a la diferencia. La mejor prueba de ello es el trato que históricamente ha dispensado a la minoría sami. Hay un problema de xenofobia estructural que va mucho más allá de los simpatizantes de esos grupos.
Ferran B. La Prensa sueca e incluso los activistas prefieren poner el acento en los movimientos nazis. A nosotros nos pareció que el verdadero problema es ese racismo de baja intensidad que lo impregna todo y esa deriva totalitaria e intrusiva que tiene el Estado, obstinado en controlarlo todo y en judicializar la convivencia. Supongo que a eso se refería Julian Assange cuando hablaba de la “China del Norte”.

Hay una creciente criminalización de la inmigración pobre en toda Europa. ¿Creen que es producto de la crisis o es un problema estructural europeo?
Nuria O. Las dos cosas. En parte, es el resultado de los valores que transmiten las reformas neoliberales. Es la consecuencia del “sálvese-quien-pueda” y “tonto-el-último”. Pero también es una reacción sicológica normal a la precariedad. En situaciones extremas, la gente tiende a buscar chivos expiatorios.
Ferran B. Lo terrible es que sean los propios gobiernos europeos quienes, por acción u omisión, apadrinen esos linchamientos. Mucha gente lleva todavía la jungla y la tribu en su interior. La historia se repite en bucle y el fascismo ama la miseria. Buena parte de los chicos que han pasado a engrosar los grupos nazis suecos, son desempleados sin recursos.

¿Está más ocupada Europa ahora con la defensa de sus políticas neoliberales que en la lucha contra el racismo?
Ferran B. Las dos están conectadas de alguna forma. Esas políticas neoliberales se han aplicado en un contexto económico que ha permitido a los Gobiernos recortar las libertades de los ciudadanos y aprobar leyes autoritarias. Hay todo un fermento antidemocrático donde el racismo y la xenofobia crecen vigorosamente. No creo que a la Europa de los banqueros le preocupe lo más mínimo crear puentes entre sus ciudadanos. Nosotros dijimos que una naranja lo tendría mucho más fácil que un ser humano en Suecia.

Quizá es el sistema el que es racista…
Ferran B. El sistema somos todos. El llamado “sistema” no consiste en una camarilla de villanos conspirando para destruir la humanidad en un comic de la MARVEL. El sistema se retroalimenta de la cultura que modifica en su beneficio. La gente no sólo comparte muchos de los valores de los grupos más perversos de poder, sino que además los alienta y apuntala por obra u omisión. En el caso de la xenofobia es obvio que muchos partidos políticos conservadores han bajado al barro de la Extrema Derecha a pescar votos. Y si lo han hecho, es porque creen que hay mucha gente que conecta con ese ideario… En Suecia, como en España, hay mucha gente que se manifiesta en contra de la xenofobia y que en la práctica actúa de manera xenófoba.

¿Hay diferencias entre grupos sociales y su relación con la inmigración? ¿Hay redes de solidaridad con los emigrantes?
Nuria O. Cuanto más pobre es el expatriado, más criminalizado y vulnerable. El caso de los musulmanes africanos es probablemente el más extremo. En Suecia, en España y donde quiera que vayan. Pero si hablamos de europeos, las redes de solidaridad están siendo construidas ahora mismo por los propios exiliados.

¿Es la inmigración el chivo expiatorio en todos los países europeos?
Nuria O. Bélgica ha expulsado a miles de comunitarios bajo el supuesto de carga irracional y Suiza ha recortado los cupos de emigrantes, mientras Alemania y el Reino Unido anunciaban su intención de recortar los derechos de los demandantes extranjeros de empleo… El Gobierno español ha privado de la Sanidad pública a los inmigrantes en situación irregular…
Ferran B. Al igual que en Suecia, el Partido Popular Danés y los Verdaderos Finlandeses ya son la tercera fuerza de sus respectivas cámaras. El Partido de la Libertad en Holanda o la formación francesa de Le Pen están cobrando fuerza… En fin, sí, el fascismo está fortaleciéndose en toda Europa y a la estela de ese carro, suele culparse al extranjero de los males domésticos.

¿Les pusieron trabas en su investigación periodística?
Ferran B. Sí, hemos tenido bastantes encontronazos con la policía. De hecho, cuando dejamos el país nos habían abordado veintidós veces. Fue una pesadilla que incluyó el jaqueo de nuestras cuentas de correo. A eso hay que añadir la actitud incomprensible de algunos funcionarios suecos que se negaron a proporcionan información

¿Es que tienen los suecos alguna clase de prejuicio con los españoles?
Ferran B. No hay ninguna clase de hostilidad específica contra los españoles, más allá de los cuatro clichés que nos asocian a una guitarra, una paella y una jarra de sangría. Yo atribuí lo que sucedió a una mezcla de ignorancia aldeana y la misma conspiranoia que contamina a muchos gobiernos conservadores europeos, por contagio del americano.

Han trabajado ustedes en un proyecto de documental con el apoyo de la ciudadanía... 
Ferran B. Detrás de buena parte de la información libre, hay periodistas sacando adelante proyectos en condiciones casi heroicas. Muchos medios españoles libres están tocados de muerte. Y es una pena, porque son el único modo que la ciudadanía tiene para acceder a información que los desconecte de la MATRIX.
Nuria O. El documental es sólo uno de los objetivos de nuestro proyecto. Estamos sembrando el camino de información útil mediante una campaña de denuncia en la que nos estamos dejando la piel. Pero necesitamos el apoyo de la gente para seguir adelante.
Ferran B. La Prensa tradicional ya no representa a casi nadie. Yo dejé de ver la televisión hace quince años. No reconozco a ninguna de la gente a la que amo en ese vodevil de insensateces. Al otro lado, hay una Prensa valiente que está reinventando el Periodismo en medio de la más absoluta precariedad. No tienen ingresos publicitarios consistentes para hacer frente a proyectos audiovisuales muy costosos, así que una de las pocas vías que poseen para financiarse es el micromecenazgo. O la gente se da cuenta de ello y colabora, o seguiremos todos en las manos de esos soldados de fortuna.

* Imagen superior. Policías suecos en la ciudad de Umea (Ferran Barber).

* "Emigra o degenera: Bienvenidos a Suecia" es un proyecto independiente de documental promovido a mediados de 2013 por el suplemento Diásporas del diario Público y la Fundación de Europa para los Ciudadanos (FEC). El coordinador de Diásporas, Ferran Barber, ha desarrollado proyectos en más de setenta países. Desde hace más de veinticinco años, trabaja como reportero en la producción de documentales, libros e informaciones de orientación social. 

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2 comentarios :

  1. Suecia es un bellìsimo paìs. Como estudiante de postgrado en ingenierìa, vivì 5 años en Suecia, Estocolmo. Lleguè a hablar bien el sueco y el tratamiento que recibì de ellos fue correcto siempre. En cuanto al comportamiento con mi hija, entonces una preciosa niña de 4 años, fue inmejorable. Tenìamos residencia permanente allì y podìa quedarme a vivir indefinidamente. Sin embargo, despues de un tiempo nos volvimos a nuestro paìs, Argentina. Lo hcimos porque nos dimos cuenta de que el estado del bienestar no lo es todo. De hecho, no es nada frente a los inconvenientes de vivir como sapo de otro pozo. Ocurre què, como en la mayorìa de las cosas, los suecos son muy diferentes, en lo bueno y en lo malo tambièn, de otros grupos humanos (no todos, desde luego). En cualquier otro pais, salvo los paises nòrdicos, Noruega, Dinamarca, Suecia y Finlandia, despues de un tiempo, organizas tu vida de tal modo que dejas de percibirte como foraneo y te sientes bièn . Casos extremos de eso son el Brasil, la Argentina, Chile y el Uruguay, donde, practicamente cualquier persona acaba integrandose (en la Argentina hay una antipatia marcada contra los bolivianos, es cierto, y se discrimina groseramente a las poblaciones indìgenas nativas). En los paises nòrdicos, eso es absolutamente imposible. Cuando llegas, en condicion de relativa pobreza en comparacion con los lugareños, te miran con suficiencia, bien oculta casi siempre, pero, lo que se dice amistad, no la tendràs nunca con ellos. Si te quedas y progresas economicamente, pasan, de mirarte con suficiencia, a mirarte con franca antipatia y jamàs reconoceran que tu bienestar puede deberse solo a tu trabajo, sino què lo atribuiran a que vives de la ayuda social; o sea a costa de ellos. Por tanto, no importa como arranques, caes en un callejon sin salida, siempre te veran como un estorbo. Te das cuenta que siempre seras el "jävla utlänning". Eso hace què, al final, los que pueden (como nosotros) se asquean, acaban diciendo: escandinavos, "a tomar pelo cù" ; o sea iros a la PMQLP y se mandan a mudar.
    Todo indica que el Cambio Global, producirà una nueva era glacial y todo el Hemisferio Norte quedarà cubierto por los hielos. Como consecuencia, desde franceses hasta noruegos tendran que escapar de sus paises en desbandada y, los que no dejen sus huesos por el camino, llegaràn a nuestras costas como las sirenas: en cueros. Entonces, seremos nosotros quienes les miraremos como a carne de cogote. "Corsi è ricorsi", como decìa Gramsci.

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