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Una política sueca del partido moderado, Eva Sidekrans, ha sido acusada de incitar al odio racial por comercializar en su negocio un dulce típico del país escandinavo bajo el nombre tradicional de “bolas negras” o "bolas del negro" (“negerballs”). Según el presidente de la asociación nacional Afro-Sueca que denunció los hechos ante la policía, Zakaria Zuhir, llamar así al confite es racista y ofensivo y alienta claramente los prejuicios contra un grupo étnico. 




















Madrid | Ferran Barber Diásporas / Público | Foto: Hans G
Sidekrans vendía el dulce en un negocio de su propiedad llamado Selma que suele promocionarse como “delicatesen a la antigua usanza”. Su decisión de etiquetar las pastas con su nombre original ha suscitado una auténtica controversia terminológica en las redes sociales suecas, todavía no resuelta. De acuerdo a la Administración Nacional de Alimentos, las antiguamente llamadas “negerballs” no pueden ser denominadas “bolas de coco”, ni tampoco “bolas de chocolate”, dado que contienen la misma cantidad de uno y de otro. Bien es verdad que el mismo sitio web de la citada organización advierte contra el uso de “negerballs” y recuerda que el Defensor de la Igualdad (Diskrimineringsombudsmannen) desautoriza el uso del término.

“Niger” significa textualmente “negro”, claro que al igual que en el inglés (“nigger” o coloquialmente, “nigga”) y a diferencia del español o el portugués, sí posee inequívocas connotaciones raciales. Los ingleses lo tomaron del español “negro” y lo transformaron en un sustantivo con el que designan a las personas de color negro. Para referirse al color utilizan "black". Y lo mismo sucede en el sueco, que se sirve de "svart" para denominar el color y que confiere a "neger" un sentido racial. Originalmente, carecía de connotaciones despectivas, pero hoy en día suele utilizarse de forma peyorativa para referirse a la gente procedente de África. A los Demócratas de Suecia, el partido de Extrema Derecha liderado por Jimmie Åkesson, les encanta referirse al dulce con su nombre original.


No existe ninguna ley sueca anti discriminatoria que regule las denominaciones con las que se etiquetan los productos o alimentos, pese a que a juicio de Zuhir, ésta es más que necesaria. “Quienes dicen que llamar así a un pastel no tiene ningún ánimo lesivo no entienden absolutamente nada”, ha señalado el responsable de la asociación afro-sueca.

Por otra parte, el Ombudsman para la Discriminación de Suecia calificó el término de “negerboll” como inapropiado en 2005, aduciendo que posee connotaciones claramente racistas y evoca los tiempos de la esclavitud.

Visto el alcance público de los hechos, la propia Sidekrans ha tenido que salir al paso para pedir disculpas. “Pido perdón por vender bolas negras libres de prejuicios. Si alguien se ha sentido ofendido por mi pastel, lo lamento. Jamás he tenido la intención de insultar a nadie durante los diez años que llevo comercializándolas”, ha señalado la política.

Sidekrans figuraba en las listas del partido Moderado por la ciudad de Älvkarleby (ciudad situada en el centro de Suecia), claro que su destino depende ahora de la decisión que adopten los responsables de su formación. “Vamos a hablar con ella para ver qué nos dice y decidiremos porque obviamente, no es apropiado utilizar ese término”, ha indicado una responsable de los moderados en Uppsala. 


“Lo curioso –precisó Zuhir- es que no es la primera vez que un político actúa de este modo. Lo de ser racista debe ser algo cultural entre los moderados”. El responsable de la asociación afro-sueca hacía referencia de este modo a otro escándalo precedente protagonizado por otra miembro del mismo partido, Lena Adelsohn. En aquella ocasión, hace de ello dos años, la “pastelera” moderada modeló un dulce que representaba a una mujer negra desnuda.

El término tradicional utilizado por Sidekrans para denominar a este dulce típico sueco fue acuñado en una época en la que no había subsaharianos en Suecia. Debido a su carga peyorativa, su popularidad ha descendido notablemente en todos los libros escandinavos de cocina en favor de “bolas de chocolate” y en menor medida, “bolas de coco”. Aun así, el debate terminológico sigue todavía abierto en las redes sociales y los medios suecos de comunicación.

Ya en 2003, una pastelería de Sjöbo fue denunciada en la Oficina Sueca contra la Discriminación por utilizar el término de “negerballs”. El caso fue desestimado porque la mujer que había realizado la denuncia aseguró que no se sentía personalmente insultada por la denominación del dulce.

© Diásporas / Público 2014

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