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Fusilamientos sumarísimos, secuestros, violaciones, conversiones forzosas… La irrupción en la escena geopolítica del Estado Islámico de Irak (ISIS) ha revelado para muchos la existencia de algunas de las minorías más perseguidas del planeta: asirios y yazidíes. Un equipo de reporteros españoles retrató el contexto de este genocidio en 2005 mediante un documental tras vivir más de tres meses en antiguos monasterios, cuarteles de milicianos y remotas aldeas de todos los confines de Irak, Irán, Siria y Turquía. El trabajo audiovisual conserva plena actualidad y sigue respondiendo a la pregunta de quiénes son estos cristianos orientales que dicen descender de los asirios y que están a punto de ser barridos de la faz de Oriente Medio. 


El documental fue realizado por un miembro del equipo de este suplemento informativo -Ferran Barber- y por el periodista navarro Íñigo Úriz Jaurrieta. Han transcurrido nueve años desde entonces y aunque no ha perdido su vigencia, varias personas que aparecen en el mismo han muerto asesinadas o han abandonado Oriente Medio con destino a Norteamérica, Australia y Europa Occidental.



Barcelona  Diásporas / Público 
Por primera vez en la historia, cinco patriarcas orientales han sido recibidos por el presidente de los Estados Unidos de América, Barack Obama, para hablar de la persecución a la que están siendo sometidos los cristianos de Irak y Siria. La reunión se celebró ayer en la Casa Blanca. En el transcurso de la misma, los líderes religiosos mencionaron las historias de hombres asesinados, de mujeres secuestradas y vendidas como esclavas; de monasterios e iglesias incendiadas y de miles de familias aterrorizadas que, una vez más, como si estuvieran condenadas a repetir su historia en bucle, se han echado la casa a las espaldas y han dejado a toda prisa sus hogares con la esperanza de salvar sus vidas. 

Lo cierto es que la diáspora de estos cristianos reviste dimensiones bíblicas. Tres cuartas partes de ellos se han visto obligados a dejar Irak desde la Primera Guerra del Golfo. Se estima que a día de hoy, tan sólo permanecen en el país alrededor de 450.000.

En realidad, la irrupción en escena de ISIS viene a ser tan sólo el último capítulo de una vieja historia de persecuciones. La suerte de estas gentes y el acoso que sufren desde hace siglos merece, en puridad, la calificación de genocidio, por su carácter premeditado y sistemático y por la voluntad expresa de sus asesinos de terminar con ellos como pueblo. Se les persigue por cristianos y lo que es mucho menos conocido, se les persigue por las reclamaciones políticas que realizan como asirios.

En otras palabras, lo que mucha gente ignora es que en pleno siglo XXI sobrevive una comunidad de cristianos en Mesopotamia que se obstina en defender la sorprendente idea de que ellos son los descendientes de los pobladores originarios de Asiria y Babilonia. Poseen su propia lengua –el siriaco o arameo-, sus escuelas, sus milicias, sus medios de comunicación, sus representantes políticos y ciertas aspiraciones legítimas y hasta la fecha desoídas de conseguir un territorio autónomo propio en el Kurdistán iraquí.

Alentados por el empeño de descubrir qué queda todavía de estos hombres y mujeres, los reporteros Ferran Barber e Íñigo Úriz Jaurrieta emprendieron una investigación periodística que les condujo a rastrear durante cien días aquellos rincones de Mesopotamia donde sobreviven y resisten estos modernos caldeo-asirios. El resultado de aquel periplo fue un libro y un trabajo audiovisual que hoy Diásporas incorpora a su edición en atención a su actualidad y a su valor documental e informativo.

LOS ÚLTIMOS ASIRIOS DE MESOPOTAMIA
¿Cuáles son las causas del éxodo masivo del pueblo asirio? La primera y más obvia son los atentados, los secuestros y las persecuciones. Claro que además de las bombas de los radicales islamistas adscritos al llamado "club del odio", los asirios tienen que hacer frente en toda Mesopotamia a la hostilidad de parte de la sociedad. Imágenes superiores, por Íñigo Úriz Jaurrieta (todos los derechos reservados).


La investigación llevada a cabo por el reportero de Diásporas -Ferran Barber- y por Íñigo Úriz se concretó también en un híbrido de libro de viajes e investigación periodística, donde se recogen los testimonios de centenares de asirios y su percepción de lo que está ocurriendo. Y todo ello, en clave de relato o periodismo narrativo. Los interesados en la obra pueden contactar con María Ackerman en redaccion@diasporas.es 

© Diásporas / Público 2014

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2 comentarios :

  1. Los islamistas no pueden convivir con los demas, entonces nosotros tampoco debemos convivir con ellos y de bemos expulsarles, nya que pretenden imponer su religion y costumbres a los demas, no como otros que se adaptan, lo logico es expulsarles de aqui, no les queremos, el ISI es un peligro y simplemente es imposible razonar con un radical islamico, solamente razonan con las armas y por lo tanto ecomo solamente admiten el razonamiento del terror, pues creo que esta claro que se merecen un tratamiento con honores, con los mismos honores con que tratan ellos a los demás, a por ellos.

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