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Durante cinco años, los griegos han sido públicamente avergonzados, insultados, humillados y escupidos por el resto de Europa. "Ya es hora de mostrar un poco de respeto", nos dice la periodista holandesa Ingeborg Beugel en este artículo soberbio traducido al castellano por el suplemento Diásporas de Público, a partir de la versión inglesa, publicada por Jerome Roos en Roar Mag. Las espeluznantes experiencias que relata aquí la periodista no dejarán indiferente a nadie.


OPINIÓN | Por Ingeborg Beugel* | Traducción al castellano por Ferran Barber

Como antigua corresponsal en Grecia, todavía me invitan regularmente a programas de radio y televisión en los Países Bajos; o a pronunciar conferencias acerca de la crisis de la deuda griega. Éstas últimas son generalmente organizadas por algún tipo de fundación u organización de "helenófilos". Además de los holandeses amantes de la cultura helena o de los padres de holandeses casados con un griego o una griega, los asistentes suelen ser por lo común griegos que viven en los Países Bajos.

Últimamente, más que nunca, llegan hasta mí anécdotas profundamente desagradables en el transcurso de este tipo de reuniones. Incluso en los periódicos nacionales han estado circulando durante años historias de ciudadanos holandeses que se niegan a pagar sus cuentas después de comer y beber en tabernas helenas porque "ya han dado suficiente dinero a los griegos". Pero ahora, además, me abordan con frecuencia las madres o los padres de los hijos de parejas mixtas para decirme que sus niños han llegado enojados de la escuela o incluso con lágrimas en los ojos, debido a que su profesor de economía había descrito a los griegos como especuladores, perezosos, poco fiables o evasores de impuestos en quienes no se puede confiar a la hora de firmar acuerdos. Con plena convicción, el docente le ha dicho a sus alumnos que los griegos amenazan la supervivencia misma de la UE y, por lo tanto, deben ser inevitablemente pateados y expulsados de la zona euro. 

Cuando esos niños medio griegos han intentado plantar cara en la clase a las afirmaciones del maestro han sido víctima de burlas y de humillaciones. De nada les sirvió contar las historias de familiares griegos que apenas tienen dinero para comprar comida; o argumentar que Grecia ha sido, de hecho, extremadamente fiable durante los últimos cinco años, en lo que concierne a cumplir los compromisos del rescate, y a pesar de ello, han visto cómo su deuda pública se incrementaba y su economía se reducía a ruinas. Al terminar la clase, tales rituales se repetían en el patio del recreo. Y las cosas están empeorando, dicen.



"Se ha convertido en lugar común humillar a los griegos de forma descarada

Desde que Syriza ganó las elecciones en enero; desde que los "correveidiles de Bruselas" (viejos partidos tradicionales como el ND y el PASOK) desaparecieron de la escena política griega; desde que los medios de comunicación comenzaron a obsesionarse con el sorprendente nuevo ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis; desde que el nuevo Ejecutivo de Atenas comenzó desesperadamente a intentar suavizar la postura de Merkel -escaso es su margen de maniobra- y a revocar las catastróficas reformas y políticas de austeridad impuestas por la troika (UE, BCE y FMI)... se ha convertido en lugar común despreciar y humillar a los griegos de forma abierta y descarada.


Basta con echar un vistazo a los medios de comunicación. Obsérvese, por ejemplo, al periodista que, a pesar de no haber puesto un pie en Grecia y no tener la menor idea del asunto del que habla, todavía parlotea en la radio pública, gritando y reiterando que "los griegos no cumplen sus acuerdos", que "están saboteando toda la operación" y que "han votado por el partido equivocado".

Los periódicos holandeses -no sólo los tabloides amarillos, sino la llamada prensa “seria”-, están plagados de frases como "el gobierno de extrema izquierda de Syriza está destinado a ser impopular en Europa"; "el primer ministro griego Tsipras fue gélidamente recibido en Bruselas"; "los estados miembros de la UE están hartos de Grecia"; "la paciencia con Grecia se está acabando"; "los griegos están alentando provocadoramente una confrontación que tendrá consecuencias de largo alcance" y "los griegos le están tomando el pelo a los alemanes con esas inaceptables tácticas de distracción consistentes en sacar a colación la cuestión de las reparaciones de guerra alemanas".

Y todo esto, sin ningún tipo de crítica, matiz o explicación. Ni uno solo de los miembros de esa camarilla de periodistas parece preguntarse si en realidad es apropiado que sea fríamente recibido en Bruselas un gobierno elegido de forma democrática; un gobierno que es capaz de demostrar fehacientemente que las medidas de austeridad de los últimos cinco años sólo han empeorado las cosas -de ahí que quiera, con razón, desembarazarse de ellas. Nadie ha matizado esa sesgada descripción de Syriza, que tiene mucho menos de extrema izquierda que de partido socialdemócrata afanado en defender el estado del bienestar griego -o lo que queda de él. Nadie ha precisado que el gobierno de Atenas es aparentemente 'provocativo' y 'retador, porque ofrece una verdad incómoda, y no se le ha escuchado.

Nadie ha aplaudido a los griegos por la paciencia que han mostrado en los últimos cinco años o porque han hecho lo imposible para cumplir con las demandas imposibles de la Troika, y sólo para terminar con una deuda pública creciente, un incremento del desempleo y un nuevo escenario en el que uno de cada tres griegos vive por debajo del umbral de la pobreza y 3 de los 11 millones de ciudadanos ya no tienen acceso a la sanidad pública. Nadie menciona el hecho de que el nuevo gobierno liderado por Syriza, a diferencia de los precedentes, es el primero que realmente se ha comprometido a tomar medidas enérgicas contra la evasión de impuestos de la élite corrupta del país. O que el primer ministro Tsipras será el primero en obligar a pagar sus licencias de transmisión a los magnates de las principales cadenas de televisión y de radio comerciales. Hasta ahora, habían sido otorgadas de forma gratuita a cambio de apoyo político.

Tsipras también ha iniciado una investigación de los falsos créditos concedidos a ciertos canales de televisión por algunos de los mayores bancos del país; préstamos que nunca tuvieron que ser reembolsados, a cambio de ocultar la mala gestión y la mala conducta de los banqueros. Esto, a su vez, explica el porqué esas emisoras comerciales estén acusando despiadadamente a Tsipras y Varoufakis de cualquier cosa que vuele. También explica el porqué han unido vigorosamente sus voces a las del coro de medios antigriegos de los hagiógrafos alemanes en Bruselas. Muchas de las informaciones que producen los corresponsales extranjeros en Atenas repiten acríticamente lo que dicen estas cadenas helenas de televisión a sueldo de los banqueros, mientras precisan que sus fuentes provienen de “medios griegos objetivos”. Lo que ignoran los corresponsales -o se niegan a admitir- es que están participando en la guerra propagandística emprendida por los multimillonarios de los medios griegos. Están indignados con el Ejecutivo porque, finalmente, se les ha obligado a pagar por las licencias de emisión.

Más allá de esto, nadie en los medios de comunicación holandeses ha situado la cuestión de las reparaciones de guerra germanas -un tema habitual en la prensa griega desde la reunificación de Alemania, en 1990- en un contexto histórico más amplio. La Prensa holandesa se muestra incluso más dura que la alemana. Al menos, en los medios germanos puede hallarse un cierto reconocimiento de que los griegos tienen algo de razón -ahora y durante las décadas precedentes- cuando hablan de reparaciones y de que el asunto debería resolverse. Es preciso añadir a propósito de esto que Grecia, junto con Polonia, fue el país que más sufrió bajo la ocupación alemana. Tal y como demuestran los registros históricos, los horrores sufridos por los habitantes de los Países Bajos fueron una fiesta comparado con lo que los nazis le hicieron a Grecia. Aún así, los griegos eran mucho menos anti-alemanes tras la guerra que los holandeses. No hay un equivalente griego a las mofas germanófobas holandesas. Pero estos últimos no parecen ser conscientes de nada de ello.


“Todo lo que hacen se considera por defecto equivocado y provocador 
Todo cuanto los griegos hacen o dicen estos días se considera por defecto equivocado, provocador e inaceptable. Existe una especie de problemático consenso acerca de que el desprecio colectivo, la irritación y el castigo a los griegos está más justificado que nunca. "Es como si un genio se hubiera escapado de la botella. ¿Cómo podemos conseguir que entre de nuevo? ", me dijo una apesadumbrada mujer, casada con un comerciante griego de vinos, durante una reunión llevada a cabo en la ciudad holandesa de Groningen. Trabajadores y jóvenes estudiantes griegos se dirigen a mí con regularidad en Facebook para contarme historias terribles. Me dicen que se sienten relegados al status de ciudadanos de segunda clase y que algunos holandeses se están volviendo más y más agresivos. Uno de ellos recibió una patada mientras aguardaba a un tranvía en una parada hace algunas semanas, y sólo porque era griego.

Hasta ahora, escuchaba este tipo de historias y trataba de imaginar lo que significa actualmente ser griego. Pero desde hace unas semanas, he comenzado a saber cómo se sienten, aunque sólo sea un poco.



Recientemente, me invitaron a aparecer frente a la cámara de dos programas de entrevistas. Uno de ellos se presenta como un proyecto independiente, una bonita iniciativa de un grupo de idealistas cuya finalidad es introducir algo de profundidad analítica en los medios de comunicación. Se grabó en un estudio y se difundió a través de YouTube. Me pidieron que explicara los últimos acontecimientos griegos junto a un economista heleno que enseña en la facultad de sociología de la Universidad VU de Amsterdam. Mi segunda cita era con un popular programa nocturno en el que he participado con bastante regularidad durante los dos últimos años. En este último, se me pidió que apareciera junto a un ex corresponsal en Berlín, y que tomara parte en una especie de "debate". Atenas versus Berlin, por decirlo de algún modo. Ambos programas son presentados por hombres. No mencionaré sus nombres porque son irrelevantes. Lo que importa es la manera en que fuimos tratados tanto el economista griego como yo, a diferencia del hombre de Berlín. No era nada nuevo para el profesor heleno; pero para mí lo fue.



En el estudio del primer programa, el economista y yo estábamos básicamente abandonados a nuestra suerte. Ni siquiera nos ofrecieron una taza de café: todo el equipo de producción estaba fumando fuera, y tuvimos que aguardar a que comenzara nuestra intervención para que nos brindaran agua. La conversación fue surrealista. El presentador anunció que el programa pretendía ofrecer una alternativa a la superficialidad habitual en otros espacios semejantes y a la mercantilización de los grandes medios. De entrada, esto sonaba como música para los oídos. Claro que lo que sucedió después fue exactamente lo contrario. El entrevistador tenía sólo una pregunta: ¿Grexit o no Grexit? ¿Debe o no salir Grecia de la zona euro?



Tanto el griego como yo habíamos pasado incontables horas preparando por teléfono la conversación con los productores del programa. Sin embargo, no se discutieron ninguna de las cuestiones en las que habíamos trabajado. Cada vez que mi colega trataba de explicar algo "complicado" era silenciado. Cada vez que intenté respaldarlo, sufrí el mismo trato. Lenta pero segura, empecé a advertir lo que estaba pasando: el presentador simplemente nos tomaba tan poco en serio que ni siquiera nos escuchaba y menos aún, mostraba un interés genuino por lo que teníamos que decir. Sin ningún tipo de pudor, hizo gala de una espantosa ignorancia. Pero como estaba hablando con y acerca de los "griegos", esto no importaba lo más mínimo. O al menos eso es lo que una percibía. Antes de que nos diéramos cuenta, estábamos fuera del estudio, completamente desconcertados, después de la entrevista más superficial, vacía y estúpida que jamás se me haya hecho.

El economista se rió.

"Lo que ha pasado aquí a pequeña escala, está pasando en Grecia y en Bruselas a una escala mayor. Ahora ya sabes lo que se siente al ser griego en estos días", concluyó, mientras me consolaba con una palmadita en la espalda. 

El segundo programa de entrevistas al que fui invitada dio comienzo justo cuando entraba en la redacción. De acuerdo a las últimas noticias sobre Grecia, el Ejecutivo heleno no sólo reclamaba los edificios públicos alemanes en Atenas -incluido el renombrado Instituto Goethe- como garantía de las reparaciones de guerra, sino que había comenzado a apoderarse de las casas vacacionales de ciudadanos alemanes. En medio de la confusión, grité tan fuerte como pude que no podía ser cierto, pero claro está, si lo dice The Economist, tiene que ser verdad. Por un segundo, incluso se las arreglaron para convencerme de que me había vuelto loca. Tan en contra estaba aquello de mi juicio, que hice una llamada telefónica a Atenas justo antes del inicio de la transmisión en vivo. Obviamente, los rumores estaban errados. Nadie iba a expropiar edificios públicos germanos, y mucho menos las casas privadas de los alemanes helenófilos. Pero de alguna manera, el tono del programa ya se había fijado. En el estudio, antes de que las cámaras comiencen a grabar, justo antes de que dé inicio la emisión, el presentador siempre da la bienvenida al público; lee un resumen de los temas que van a discutirse e introduce a los invitados. En esta ocasión, nuestro anfitrión dijo algo como:


“Yo no acudo a los programas de televisión para fatigar a su presentador

"Para ser sincero, estoy harto y cansado de este tema y de los griegos... Me aburre a morir, pero ¿qué vamos hacer? Están de vuelta en las noticias. Así que, como siempre, tenemos esta noche con nosotros en el estudio a Ingeborg Beugel. Pero por suerte también tenemos una voz fresca, en este caso de Berlín, el ex corresponsal de bla-bla-bla...". Me quedé helada. Ningún invitado había sido presentado jamás de ese modo. Yo no acudo a un programa para contribuir a la fatiga de un presentador de televisión. Durante un segundo, consideré la posibilidad de sacarme el micrófono, levantarme e irme fuera. "Por Dios", pensé: "Eso es probablemente lo que los funcionarios griegos en Bruselas deben sentir justo antes de que comiencen las reuniones del Eurogrupo". Las cosas no mejoraron cuando me senté frente al corresponsal de Berlín. Con las cámaras ya grabando, fue presentado como un invitado muy versado en Alemania. En cuanto a mí, fui más o menos despectivamente descrita como la contertulia que defiende obcecadamente a los helenos.

¿Perdón?

Durante quince años, me ganaba la vida -al igual que otros corresponsales de muchos otros países- denunciando de forma incansable cuanto se hacía mal en Grecia. Era como si los burócratas y diplomáticos de Bruselas no leyeran los periódicos. Durante todos esos años, el silencio de Europa era ensordecedor; la UE seguía otorgando subvenciones que desaparecerían en los bolsillos de corruptos, y sin ningún tipo de supervisión y menos todavía de sanciones; contra todo pronóstico, los bancos europeos seguían concediendo préstamos, irresponsables sumas de dinero para Atenas, cegados por la perspectiva de las ganancias fáciles. Durante el pasado lustro, he sido como una voz solitaria que clamaba en el desierto de los medios de comunicación holandeses. “No -argumenté-, la crisis griega no es sólo culpa de los griegos”. Vamos a poner las cosas en un contexto histórico.



Todo el mundo sabe que esto fue sobre todo una crisis bancaria; aunque no se nos permita decirlo. Ahora que el nuevo gobierno de izquierda griego señala correctamente que los últimos cinco años de recortes y reformas desenfrenadas, no sólo no han conducido a la recuperación, sino que han dado lugar a una catástrofe humanitaria y económica. Ahora que el Ejecutivo de Atenas denuncia que los bancos europeos fueron los únicos que se han beneficiado de los 240 millones de euros en préstamos de emergencia, las cosas no podrían ir peor. El hecho de que, tal y como debería hacer cualquier buen periodista, intente explicar la postura del gobierno griego y juzgarlo por sus méritos, ha propiciado que sea considerada y tratada como un heleno. Y ahora entiendo qué sucede: se supone que los griegos no deben ser escuchados y no merecen respeto alguno.



La conversación que mantuvimos en ese programa nocturno se desarrolló de forma consecuente con esa presunción. Apenas podía contribuir con mi granito de arena y fui interrumpida constantemente. Hablaban por sí solas las miradas que me dedicaron cada vez que dije algo que realmente tenía sentido -algo como que la deuda pública griega ha pasado del 120 por ciento, en 2010, al presente 175 por ciento; o algo como que los últimos cinco años de miseria para los griegos han demostrado ser un enorme fracaso. La guinda del pastel llegó al final de la entrevista. Cuando estaban a punto de dar paso al siguiente invitado, murmuré desesperadamente que el gobierno griego también debe mantener sus promesas electorales y que esa es la razón por la que terminaron aprobando una ley urgentemente necesaria para ayudar con doscientos millones de euros a los pobres entre los pobres griegos, desatando de ese modo la ira de todos los Estados miembros de la UE.

"Pero eso es obviamente una locura", concluyó el presentador. "Los griegos no deberían haber votado a favor de un gobierno así”. Como si la democracia no importara; como si los griegos fueran muy traviesos y se hubieran equivocado al votar a (nuevos) políticos que ya no quieren acatar los dictados de austeridad alemana. No podía creer lo que acababa de oír. Pero nadie parecía sentirse estupefacto.

A pesar de que me sentía horriblemente mal por esta emisión, a pesar de que sentía que no había logrado expresar adecuadamente mis puntos de vista y había permitido que me acorralaran y pisotearan, esa noche recibí una asombrosa cantidad de reacciones positivas en Facebook y Twitter. Normalmente recibo cartas de odio. Pero en esta ocasión, se había producido una clara reacción de simpatía por los de abajo; los espectadores no se congratularon del modo en que fui puesta contra las cuerdas, y sin ningún lugar al que escapar, exactamente igual que los griegos hoy en la Eurozona.

Al día siguiente, para reanimar mi espíritu, leí algunos pasajes del último libro de Wolfgang Streeck, “Tiempo de compras: la crisis demorada del capitalismo democrático”. El sociólogo alemán y ex director del Instituto Max Planck explica en él que la crisis griega no se debe a que los griegos tengan agujeros en los bolsillos, ni a que los alemanes sean unos tacaños. Según Streeck, la recesión griega es una manifestación característica de la incompatibilidad inherente entre el capitalismo y la democracia. La democracia griega ha sido simplemente la primera víctima sacrificada en el altar del capitalismo europeo, y sólo para que los acreedores del país ganen un poco más de tiempo.

De alguna manera, leer ese libro me hizo sentir mejor. Tal vez, después de todo, no estoy tan mal acompañada. Así que me puse un poco de Aretha Franklin, y comencé a cantar a todo pulmón.

R.E.S.P.E.C.T. 

R.E.S.P.E.T.O.

¡También para los griegos, por favor!

* Ingeborg Beugel es una periodista holandesa. Ha trabajado como corresponsal en Grecia para diversos medios de comunicación de los Países Bajos. Aparece regularmente en la televisión de los Países Bajos como contertulia y “exégeta” de la crisis griega. Este artículo fue traducido del inglés al castellano por Ferran Barber, a partir de la versión inglesa publicada por el editor de ROAR MAGAZINE, Jerome Roos.

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22 comentarios :

  1. Parece que una vez mas constatamos la tendencia innata del ser humano en tropezar con la misma piedra. ¿Qué nos ha enseñado la Historia acerca de humillar en todos los frentes a un pueblo o nación? ¿Acaso se busca forzar la tormenta perfecta?
    Por un lado tenemos la posibilidad de Grecia saliendo del euro y buscando aliados contrarios al poder financiero (occidental) como Rusia o China, con todas las consecuencias geopolíticas que podría traer esa alianza (Turquía, enemigo histórico de Grecia y mas ultraderechona que nunca, ¿se quedará quieta?); y por otro lado, el caldo de cultivo para que emerja un "mesías" que deje al de amanecer dorado como una monja de clausura. Parece mentira que sean los mismos que se convirtieron en monstruos por la humillación del Tratado de Versalles los que pisoteen a un pueblo de la misma manera.

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    Respuestas
    1. y además... ¿qué ha pasado con la socialdemocracia europea... se ha vendido al capital por un plato de lentejas...? la solución ya no está, como decían antes, en mas Europa... la solución está NECESARIAMENTE, en menos esta Europa......

      domingo, 17 de mayo de 2015, 17:28:30 CEST

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    2. y además... ¿qué ha pasado con la socialdemocracia europea... se ha vendido al capital por un plato de lentejas...? la solución ya no está, como decían antes, en mas Europa... la solución está NECESARIAMENTE, en menos esta Europa......

      domingo, 17 de mayo de 2015, 17:28:30 CEST

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  2. Parece que una parte muy importante de la población europea quiere seguir negando la realidad de que han dejado y tienen su dinero en manos de ladrones y estafadores. La fase de la ira es consecuencia de la negación y depresión previas. Solo que siguen equivocándose de sujeto.

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  3. Igual que los nazis prepararon el exterminio de los judios lanzando una campaña propagandistica contra ellos, estan haciendo ahora contra los griegos.
    En los discursos nazis, cambia griego por judio y tendras como resultado la prensa europea de hoy en dia.
    Ya lo han advertido los politologos, si el gobierno griego actual fracasa, el que venga sera antisistema total, no vendra a negociar, vendra a zurrar, y europa no tienen tropas para pararlos, solo mercenarios, que al minimo problema se lanzaran al saqueo y saldran por patas.
    Como me recuerda todo esto la prensa holandesa anticomunista que tant alababa a hitler, hitler les devolvio el favor con alto explosivo sobre sus ciudades.

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  4. Madre del amor hermoso, han tenido que pasar casi 100 años para descubrir que el tratado de Versalles fue justo con alemania, tal vez su unico problema es que fue demasiado blando.
    Pronto Le Pen llegara y las tortas lloveran, y muchos holandeses sopitas pediran

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  5. Habla muy mal de Alemania y Holanda que mantengan esa actitud hacia Grecia. Alguna vez conoci a un acaudalado aleman que me dijo esas cosas como si nada... Sinceramente, tuve lastima de el.

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  6. Exégeta de la deuda griega?... Estáis de coña...
    Grecia y España deberían evitarse mas dolor y salir del Euro de la OTAN y de la UE... Si Camerón lo plantea por que no nosotros?

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  7. La Troika (Fundo Monetario Internacional, Banco Central Europeo y Comisión Europea) está matando la economía europea con su política de austeridad.
    Su objetivo es hacer que los países pagan su deuda y intereses, sin ninguna discusión, y sin ningún respeto por la vida de los ciudadanos europeos que sufren las consecuencias de la austeridad.

    Sólo un país está de pie en contra de esto: GRECIA.

    El gobierno griego está luchando no solo por su interés, sino por el interés de todos los europeos. Todos los ciudadanos europeos ven su dinero robado para dárselo a los bancos, y ven sus derechos violados a diario por la política de austeridad.

    Tenemos que apoyar el esfuerzo de Grecia, porque es tambien nuestra lucha!
    Podemos hacerlo de una manera sencilla y divertida:

    Vamos a hacer nuestras vacaciones en Grecia! Vamos a apoyar su economía y gente!

    NO a la austeridad!
    SI a la esperanza!

    SI a Grecia!

    FIRMA ONLINE:
    https://www.thunderclap.it/projects/25474-support-greece-vs-austerity?locale=en

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  8. Tras los millones de muertos provocados en los últimos cien años, en el espíritu de la sempiternamente prepotente Alemania se conjugan la apestosidad de Bismarck, la agresiva testarudez del Kaiser Guillermo y el satanismo de Hitler, tres caudillos imbricados en infeliz y trina armonía, y que a lomos de esta abestiada valquiria: la Merkel, insiste y persiste en el viejo sueño ario de conquistar Europa al precio que sea preciso.Para Alemania, Europa no deja de ser un barrio del Imperio Austro-Húngaro, hoy personificado en Berlín y sus espurios intereses. ¡Respeto a Grecia, cuna de la civilización europea!

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  9. Quizá no sea muy relevante, pero por el camino de las traducciones (es una suposición mía) se ha perdido una parte del párrafo final, en el que se alude al dia después de la entrevista. En el original (http://www.grieksegids.com/weblog/2015/05/04/ar-ie-es-pie-ie-sie-tie--respect--ook-voor-de-grieken-graag-artikel-757/), además del sociologo alemán, la autora también se apoya en las posiciones anti-Troika y anti-austeridad de Krugman y Stiglitz, así como en declaraciones a The Guardian del ex-primer ministro polaco y actual presidente del Consejo de Europa sobe el tratamiento que se le dispensa a Grecia desde la llegada al gobierno de Syriza, para (como ella mismo dice) reanimar su espíritu. Y también recomienda la lectura de un corto ensayo de un reconocido historiador y escritor holandés (Geert Mak) en el que, basándose en la fabula de la cigarra y la hormiga, desmonta el supuesto de los sureños holgazanes y los norteños laboriosos (http://www.geertmak.nl/nl/Europa/Essays%20en%20lezingen/Eindelijk%20sprak%20de%20krekel/)
    Creo que vale la pena saberlo...
    Saludos

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  10. Excelente artículo de denuncia sobre lo que está ocurriendo en el resto de Europa, y que aquí constatamos diariamente.

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    Respuestas
    1. Romena,
      Yo puedo constar el "techo de cristal" europeo, tras mas de una década y media en el exilio.
      Las empresas locales (nacionales) cogeran primero a cualquier indocumentado nacional que a un exiliado. Las multinacionales siguen un proceso parecido ya que sus RR.HH. son locales. Les gusta mas un analfabeto local que un postgraduado mediterráneo. Solo hacen excepciones con los anglosajones.
      Al contrario, por mi experiencia en España, se coge antes a cualquier pazguato europeo que a uno local.
      El resultado es que los impuestos no los pagan ni en España ni en su país de origen, quedándose en el limbo, mientras que los trabajadores españoles en el extranjero cotizamos al 120%, POR DESCONOCIMIENTO.

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  11. Conozco de primera mano ambos países, y especialmente los "Países Bajos". Si los alemanes no son muy "amantes" de los mediterráneos, los holandeses solo quieren aprovecharse de ellos para sus borracheras veraniegas.
    En un momento se dice que los griegos son "especuladores, perezosos, poco fiables o evasores de impuestos".
    A.-Los Holandeses viven de la especulación financiera.
    B.-Los holandeses tienen mas pausas para cafe que el resto de Europa junta, eso sin hablar de sus jornadas de 36 o 20 hora, las cuales cumplen a rajatabla (te echan fisicamente de los comercios).
    C.-La fiabilidad holandesa dista mucho del mito: no contrates jamas a un holandés, ni tengas uno en tu equipo. Te harán la cama lo antes posible. Eso sin hablar que sus CVs y "experiencia laboral" son mas falsos que un duro sevillano.
    D.-La evasion de impuestos en holanda es una especie de deporte nacional. De hecho es una de las mayores puertas de salida de capitales oscuros fuera de Europa.

    He trabajado tanto con griegos como con holandeses, mano a mano o como su jefe. Dios me de un griego!

    TAN EPI TAS!

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  12. Nota para navegantes:
    El "holandés medio" es 50% pro Gringolandia y 50% pro aleman (serian 100% pro-alemanes si no les chinchara demasiado lo del futbol).

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  13. Bueno si no me lincharan quiero opinar que el pueblo griego, que tan valientemente resistió a los nazis su agresion ( Y JUNTO A OTRO PUEBLO FORMIDABLE EL SERBIO ..lograron colateralmente salvar la URSS ya que su numantina resistencia hizo que los alemanes perdieran 3 valiosas semanas al arrancar la invasion de la URSS y al legar a Moscu fueran despedazados por primera vez entre el general invierno y a las divisiones siberianas de Zhukov..iniciando el principio del fin del moloch germano.)
    obviamente esto no te lo explicara el Pais el Mundo o TVE...pues todo el mundo sabe que Tom Hanks-AKA salvemos al soldado Ryan gano solito la II guerra mundial la guerra de Corea y hasta la de Vietnam si se lo propone
    y aquí viene lo del linchamiento….esto que cuento no me impide decir que el pueblo griego tiene exactamente lo que se merece ..lo que ha votado democráticamente hasta este año…35 años de corrupción y latrocinios alegremente consentidos por las masas griegas que además da la casualidad que quieren seguir en el euro…además de tontos ,masoquistas
    Grecia…y nadie se atreve a encararlo es un país tercermundista con ínfulas de potencia europea…pobrísimo. Que no fabrica nada, que no tiene mercado interior que no tiene I+D+I con una orografía terrible y tropecientas mil islas que hacen su gestión antieconómica.
    Pero les dejaron entrar en la CEE primero luego en la UE y finalmente en el caballo de Troya del euro
    Les dejaron endeudarse hasta perder la camisa…nos ha jodido que han triplicado renta per cápita..cuadriplicando la deuda privada y pública…
    Y ha llegado el momento en que la burra no ha podido más y ha quedado espanzurrada
    Un país de funcionarios improductivos, de armadores defraudadores de vicios inconfesables. que podemos esperar
    Quizás el griego medio no es culpable por acción pero si claramente por omisión
    Solo el KKE se atrevió a denunciar cual cassandra lo funesto del<euro mientras oh casualidad syriza aplaudía con las orejas semejante despropósito…ahora algunos se quieren bajar del carro cuando no queda otro remedio
    SYriza, cumulo de pijastros metidos a revolucionarios de chichinabo tiene los días contados….
    Ningún pijastro da la vida por un pueblo que no siente suyo…Varufakis y las otras luminarias volverán a sus brillantes cátedras y aquí no ha pasado nada…
    PD los holandeses son posiblemente el pueblo más cinico falso plañidero y oportunista del mundo
    Ejemplo claro – su reina pepona Máxima es hija de un ministro argentino de la dictadura…drama cuando se supo aquello y teatrillo en el parlamento neerlandes para pasar pagina…
    Holanda había sido de largo el principal inversor en la Argentina de la dictadura…pero por aquello no hubo aspavientos ni remordimientos….

    Que cada palo aguante su vela

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues no deberían lincharte por expresar tu opinión y desarrollada con argumentos. Solo te podrían decir que eres visceral, pero ¿como no serlo con estos temas que nos atañen? Además prefiero eso a la tibieza. Coincido totalmente en la responsabilidad de la sociedad para con su voto pero cada vez que discuto esto con amigos siempre surge un dilema que desdibuja un poco esa noción de responsabilidad. Permíteme comentartelo no en plan "iluminador", pues no contradice totalmente tu tesis y por supuesto no es "la verdad".
      El dilema es la influencia del sistema mediático en las masas (como tu bien señalas, el mismo cine de hollywood es una potente maquinaria de propaganda disfrazada de puro entretenimiento; siendo especialmente sangrantes ciertos remakes actuales de obras transgresoras con el sistema que han deformado/censurado dichos elementos subversivos al mas puro estilo orwelliano).
      Tambien me gustaria decir que pueden merecer el trato que les da los gobiernos que eligen pero eso no los hace merecedores del escarnio internacional, demonizandolos como pueblo.
      Lo que cuenta el artículo me recuerda a aquella vomitiva portada de Der Spiegel en la que acusaba a "los españoles" como ente homogéneo de ser ricos y aparentar ser pobres para mamar dinero y lo hacían con un campesino con boina montando un burro con las alforjas llenas de billetes. Su crítica en parte correcta se invalida primero al generalizar y luego con la burla grotesca.
      Comparándolo con nosotros, que hemos votado PP y PSOE durante décadas nos merecemos lo que tenemos como masa estúpida pero no como individuos (pues no pienso que tu merezcas padecer un recorte en Urgencias, p.ej) Por lo que al final me parece que esto de focalizar en el pueblo es como hacerlo en la Merkel, el Rajoy, el FMI... esto es mas grande y loco, cada uno a su interés hasta que todo pete)
      En fin, disculpa si he divagado un poco y suerte.

      Eliminar
    2. totalmente de acuerdo..
      tiene tela la prensa sensacionalista europea...a su lado el Marca el Hola y el ABC casi son hojas parroquilaes..
      me jacto de no haber votado nunca bipartidismo
      me hacto de apoyar a muerte a un partido que se nego en solitario a tragar con masstrich y e euro y que anuncio 15 años antes el genocidio socioeconmico que nos venia encima

      y espero que al final los pueblos reaccionen...en Grecia de manera muy timida por cierto

      Y que MARX nos libre del 15 M...que bochornoso espectaculo d eniños bien con iphones de 500 euros por cabeza jugando a disidentes de diseño
      no tiene la clase asalariada y explotada nada de que quejarse que deja que petimetres sin escrupulos le roben el discurso ??

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    3. Según su pregunta: ...¿la 'clase asalariada y explotada' no tiene nada de qué quejarse por dejar que 'petimetres sin escrúpulos' les roben el discurso?, ¿Podría Vd. definirme qué entiende Vd. por 'clase asalariada y explotada'?¿Quiénes y cómo se puede evitar que alguien 'les robe el discurso'? ¿Qué discurso?... Las teorías que se puedan airear desde un discurso sólo sirven para confeccionar modelos científicos que interpreten un conjunto amplio de observaciones, en función de los axiomas o principios, supuestos y postulados... Y luego está la práctica (Praxis), que es lo opuesto a la teórica desde el discurso. A no olvidar que sólo los pueblos excelentemente preparados, en conciencia para ello, serán capaces de subvertir los regímenes desde cuyas clases dominantes se les oprime. Mientras eso llega, o no,... no hay otra que la cruda realidad, eso sí, con la esperanza en transformarla para bien de la humanidad.

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  14. El problema de Grecia es que NO PRODUCE NADA. No exporta y ni tan siquiera sabe sacarle partido al turismo.

    Es un país que aunque no tuviera deuda, no sería viable, por eso lo están tratando así, porque para los burócratas de la UE su única utilidad es de "Chivo Expiatorio".

    Su única "riqueza" son los armadores y lo es porque NO pagan impuestos. Si tuvieran que pagar se marcharían de Grecia.

    España ha pasado de exportar el 20% de su PIB a exportar el 33% de sau PIB, y subiendo.

    Esto hace que con un crecimiento cercano al 4%, seamos un país perfectamente viable, a diferencia de Grecia.

    Hablamos mucho de Grecia, pero en Rumanía, Bulgaria, etc... se vive mucho peor, y ahí los tienes, luchando como jabatos para levantar su país. Emigrando para ganar unas perras, y en cuanto pueden, vuelven y montan cosas en su país.

    ¿Cuántos griegos han emigrado para ganar pasta y volver para levantar su país?

    Los mismo españoles hemos emigrado para buscarnos la vida y en cuanto se pueda volver.

    Ni los griegos son unos pobrecitos explotados, ni son unos caras integrales.

    Pero es que los europeos del norte se jubilan a los 67 años y los griegos están protestando porque la Troika quiere que se jubilen.... A LOS SESENTA!!!!!

    ¿Cómo quieres que los europeos te tomen en serio si parece que sólo buscas no trabajar y vivir de su diner?

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